MAYBE YOU WILL ALWAYS HAVE A SPELL ON ME.

18, Barcelona.

“Hace mucho que no te veo. Mucho. Ni siquiera tengo indicios de ti: de cómo estarás, qué haces, dónde estás; en fin, qué es de tu vida. Hace unos meses te hubiera escrito que te extraño tristemente, que te extraño con la vida y que te extraño con el corazón en llamas. Hubiera escrito, quizá, un lamento a tu ausencia. Un clamor a tu indiferencia. Una elegía a tu silencio. En alguno de mis anocheceres más taciturnos te hubiera dedicado kilómetros de versos doloridos, mis lágrimas y un grito de abatimiento al aire. Hubiera.
Creo que me estoy acostumbrando a no estar contigo. No es que me estés dejando de gustar. Te amo, pero el tiempo y la distancia ya no me causan desesperación. Me estoy volviendo un enamorado no correspondido, pero sosegado. Tranquilo, manso. Por momentos tengo ataques de desamor, es cierto, pero un desamor acostumbrado y consciente de que por más caprichoso que sea nunca tendrá el consuelo de tus labios. Me sigues provocando lágrimas, no lo puedo negar, pero ya no desesperación. Ya no ira ni una profunda depresión. Estoy empezando a sobrellevar tu ausencia, ese “no estar” infinito.”

– Cartas prófugas desde la clandestinidad (via cartasdesdelaclandestinidad)

“I knew I matured when I realized every situation doesn’t need a reaction. Sometimes you just have to leave people to continue to do the lame shit that they do.”

– (via c-isnenegro)